Pedro Sánchez: “Lo único que quiere el independentismo es que la derecha gobierne”

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Cuando el revuelo provocado por la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco todavía resonaba -y de qué manera- el presidente en funciones y candidato del PSOE a las elecciones generales del 10 de noviembre, Pedro Sánchez, se sentaba ante Antonio Ferreras, el hombre de al rojo vivo de la Sexta en un plató improvisado en la Moncloa.

Con la polémica por la salida del dictador del monumento levantado para honrar el bando golpista que ganó la guerra civil aún bien caliente, Sánchez soltaba los primeros mensajes de una campaña que reserva un papel bien protagonista en drama catalán: España, dijo , necesita «un gobierno fuerte», porque «las amenazas» son «muy fuertes».

De los argumentos expuestos por el presidente-candidato se desprende -no hay una capacidad de análisis sobrehumana para concluir ello- que en lo alto de la lista de afrentas que tiene la piel de toro encima de la mesa figura el «tsunami» independentista.

Sánchez ve en los graves disturbios desencadenados la semana pasada en Barcelona y también en el resto de capitales catalanas una voluntad de «cronificar» la crisis; e intuye que los partidos partidarios de la secesión desean «que la derecha vuelva a gobernar España» para mantener vivo el conflicto político; un gobierno a tres del PP, Vox y Cs -partido, este último, que se estrella en las encuestas- se lo pondría en bandeja.

Ahora, también se puede dar la casuística que el socialista se vea forzado a contar con el permiso de una parte del independentismo político para quedarse cuatro años más en La Moncloa.


Casado y los «equilibrismos»

Lo advertía, precisamente, Pablo Casado, que ayer proponía condecorar a los policías nacionales, guardias civiles y mossos de escuadra que han contribuido al “mantenimiento del orden en Cataluña”: «Esto es lo que debería hacer el Gobierno de Sánchez en lugar de hacer equilibrismos entre el PSC, Torra, Junqueras y la sociedad catalana, porque todo indica que quizá está intentando dejar la puerta abierta por si tiene que pactar con ellos ».

El presidente de Vox, Santiago Abascal, iba a lo suyo y denigraba que lo «urgente» para el gobierno socialista sea «desenterrar un muerto tras un descanso de 44 años», retransmitirlo como un «show televisivo» y olvidar que hay «golpe de estado vivo» en Cataluña.

Los ciudadanos de Rivera, que también acusan Sánchez de hacer el juego al independentismo y silban cuando se les pregunta por la exhumación de quien fue el fascista en cabeza durante cuarenta años en España – «debería haber consensuado que el Valle de los Caídos sería un cementerio nacional », decía, el jueves, el presidente del partido naranja-, tienen otro trabajo: cuadros del partido se han puesto a hacer llamadas a afiliados y simpatizantes para” escuchar “ideas y para convencerse los que vayan a votarlo el 10-N.

El Equipo Naranja, explican, ha hecho «miles de llamadas»; Inés Arrimadas, candidata en Cataluña, y Begoña Villacís, vicealcaldesa de Madrid, entre otros, participan en este sistema de «participación y escucha».

Iglesias avisa de una gran coalición

Así las cosas, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, que ya ha vuelto a lanzar la propuesta de hacer un referéndum pactado en Cataluña sospecha que los socialistas , en el fondo, lo que buscan es un pacto con el PP. Lo deduce del posicionamiento que ha tomado el Ejecutivo ante el conflicto catalán y alerta: «Esto es lo que nos jugamos en campaña». Según Iglesias, el pacto PSOE-PP abriría la puerta a las «nuevos recortes» presupuestarias que Europa reclama.

Volviendo a Franco, decía Sánchez que con el destierro del dictador del Valle «la democracia ha saldado un deber; hemos dado un paso de gigante, pero aún queda mucho por hacer ».

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