Pedro Sánchez busca apoyos políticos para las “medidas excepcionales” contra los independentistas

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El presidente del gobierno español en funciones, Pedro Sánchez, comparecía lunes a media mañana desde la Moncloa, en un discurso en el que se reivindicaba como presidente y máximo responsable de ofrecer una respuesta a cualquier cosa que pueda pasar en Cataluña, a cualquier gesto al margen de la legalidad por parte del Gobierno como respuesta a la sentencia del Proceso.

Se ponía la venda antes de la herida y hacía un discurso lleno de advertencias y poco -o nada- conciliador. A pocas semanas de la cita electoral del 10-N, Sánchez opta por la estrategia de endurecer el tono con Cataluña y priorizar las amenazas a las propuestas para encontrar soluciones al conflicto territorial entre Cataluña y el Estado.

Sánchez busca la unidad de los principales partidos de la oposición por si hay que imponer “medidas excepcionales”, en clara referencia a la posible aplicación del 155 o de la Ley de Seguridad Nacional. Espera contar “con la cooperación leal de todas las fuerzas políticas comprometidas con la Constitución”.

Tras su discurso presidencial para valorar la sentencia -sin permitir preguntas a los periodistas-, el jefe del Ejecutivo llamó a los líderes de la oposición: el del PP, Pablo Casado; el de Cs, Albert Rivera; y el de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. Sánchez les trasladó que “si fueran necesarias medidas excepcionales, estas deberían ser compartidas por todas las fuerzas políticas”. El líder del PSOE también les recordó que “llegado el caso, el gobierno [español] actuará con serena firmeza, proporcionalidad y unidad”.

Llamada a la responsabilidad
La apuesta por buscar la unidad política es clara. El secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos, hizo un llamamiento a la “responsabilidad” y la “cooperación” de los partidos. “Tenemos que estar a la altura y cerrar filas”, pidió. En una comparecencia, de nuevo, sin preguntas, Ábalos exigió al PP “lealtad”, al igual que el PSOE apoyó al gobierno de Mariano Rajoy cuando el Parlamento declaró la independencia en 2017 y Rajoy buscó apoyos para aplicar el artículo 155 de la Constitución.

Lejos de extender la mano en Cataluña, Sánchez proclamó el “naufragio” del Proceso y cerró la puerta a indultos o una amnistía para los líderes condenados por el Supremo a penas de prisión de entre 9 y 13 años. “Acatamos la sentencia y acatamiento significa su cumplimiento íntegro”, advirtió en alusión a un indulto. Ábalos, momentos antes, lo había dejado aún más claro: “No procede en absoluto hablar de indultos. El gobierno no tiene esa voluntad “.

Fractura de la convivencia
Sánchez consideró que con la sentencia “se abre una nueva etapa” e hizo su peculiar lectura política del punto de inflexión que supone, desde su punto de vista, la sentencia: “Hoy se confirma el naufragio de un proceso político que ha fracasado en su intento de obtener apoyo interno y un reconocimiento internacional “. Un durísimo Sánchez con la mirada puesta en el 10-N sostuvo que el Proceso sólo deja “dolor y enfrentamiento” y una “fractura de la convivencia” en Cataluña.

Sánchez cree que el juicio se se desarrolló “con plenas garantías y con absoluta transparencia”. “En una democracia, nadie es juzgado por sus ideas”, aseguró. También envió un mensaje al Gobierno: “Cataluña debe dialogar con Cataluña. La convivencia está en juego, no la integridad territorial del país “, dijo.

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